Acentos de la condición ciudadana, tiple de la colonialidad. by Sociedad Cimarrona

Para muchos de nosotros la hibridez en el lenguaje representa un desapego a las estructuras coloniales, una vulgarización completamente deliberada que irrumpe con las construcciones lingüísticas de la hegemonía no solo en términos culturales.

Pocos marcadores sociales tan violentos en términos de raza y clase como “la manera correcta” de hablar o de escribir.

Dentro del universo superfluo de los comentarios en las redes sociales, pocas cosas me irritan tanto como la recomendación a consultar a “la real academia española de la lengua”.

Cervantes como referente de la pulcritud e higienización lingüística, es ni mas ni menos uno de los desplantes mas ridículos y obsoletos de la colonialidad. 

Que exista un festival en México en honor a Cervantes es pues, una dolencia crónica de las políticas culturales en las repúblicas criollas. 

Es así que, el Spanglish, como ejercicio híbrido del lenguaje, sigue dando forma y contexto a su agenda y origen en base al cuerpo que lo expresa.

No significa lo mismo la conversación entre trabajadores migrantes en el valle central de California que los diálogos de los adolescentes en Blancos millonarios de San Pedro Garza García aunque el dialogo en términos de construcción semántica sea idéntico. 

Es así que la libreta oficialista del “buen hablar nos invita a celebrar el vocabulario de los complejos nacionalistas, la oratoria de la ciudadanización, las tildes de la normalización, el tiple de la colonialidad, las proyecciones de una vergüenza ajena. 

No hay break.

 

"Open candela, if you foolin' wit my cheddah

Hardrock, ever since, junior high escuela”

Watch out now / The Beatnuts

 

"Some of you don't know what's happening que pasa

It's not for you anyway, 'cause this is for the Raza”

La Raza / Kid Frost

Mohammed Yahya / We came by Sociedad Cimarrona

We came, venimos, we came.

Reconfigurar la historia hegemónica es un acto político crucial.

Dakar tiene reflejos y multiplicidad a lo largo de la diáspora, en donde la geopolítica es justamente eso, el testimonio de la mezquindad colonial puesto en un mapa, el sentir de la fuerza de trabajo plasmado en un pasaporte; genocidio y ciudadania.

Genocide and citizenship, irremediable correlation. Never forget.

Mohammed Yahya nos ayuda a entender mejor el futuro a través de hablarle de frente al trauma.

Cinematografía brillante de Cambiowashere.

El album llevará por nombre “Black Gold” y “We came” es un adelanto que le hace justicia.

Ya puedes bajar "We came" via Bandcamp

We came.

Jamila Woods / Holy by Sociedad Cimarrona

Políticas del afecto. El despojo histórico y deshumanización del cuerpo del oprimido constantemente desemboca en una especie de orfandad auto-amatoria completamente esperada. Reconocer la vulnerabilidad nos duele mas que a nadie porque tuvimos que socializar siempre a la defensiva, como una estrategia de supervivencia legítima. Bien decía por ahí un buen amigo que es muy cierto que nuestro comportamiento social es aveces “extraño”, pero este tiene orígenes muy distintos a las sociopatías de la blanquitud.

Jamila Woods ilustra esta conversación de una forma más práctica y “Holy” nos empodera, tocando a la puerta como un necesario recordatorio de que "a pesar de la inclemencia, veremos la forma de sortear el clima”. Mas allá de las referencias bíblicas, la conversación sobre fé que puede generar esta canción tiene la posibilidad de aplicarse en otros contextos no restrictivos a un credo en especifico. Además de hacer música, Jamila Woods es educadora y esta involucrada en otras iniciativas haciendo trabajo con jóvenes en Chicago.

Soul Necesario, relevante.

Cotidianidades / Micropoetry + Photography by Sociedad Cimarrona

Todas las fotos by Bocafloja con su rifle nuevo de paquete. All words by Bocafloja con la cabeza parcialmente clara on any given sunday. Cotidianidades. A Darker shade of Brown.

Agua / Brooklyn, NY. 2017 / ©Bocafloja 

Agua / Brooklyn, NY. 2017 / ©Bocafloja 

Islamabad transmigrante, el último grito de DUMBO, dem dumb mofo'z. (we) here, el agua es nuestra. 


Bath politics. / Home, Bronx NY 2017 / ©Bocafloja

Bath politics. / Home, Bronx NY 2017 / ©Bocafloja

Suena La Mega a la distancia, zumbando resonancias diasporicas sin razonamiento implícito, el veterano iracundo del 3B, el portero-sargento, la vieja evangélica, el poeta periférico. Atorados en el mismo tráfico; el embotellamiento sistémico. Buscando el filtro para dar los buenos días.


Ballet / Brooklyn, NY 2017 / ©Bocafloja

Ballet / Brooklyn, NY 2017 / ©Bocafloja

Sudor no como un producto del ejercicio, sino como una consecuencia del auto exorcismo. Ballet que no pide disculpas.


Blue Gold / Brooklyn NY, 2017 / ©Bocafloja

Blue Gold / Brooklyn NY, 2017 / ©Bocafloja

Paulatina, recompone, surrounded by blue gold textures. The light is on point, in proximity.

Zoé Samudzi escribe sobre Políticas del cuerpo, feminismo y Amber Rose. by Sociedad Cimarrona

El feminismo blanco no sabe que hacer con Amber Rose

Por Zoé Samudzi

(Articulo publicado originalmente via Blackyouthproject.com)

Desde el comienzo del 2017, y de forma mas notoria a partir de la Marcha de las Mujeres (E.U.A), hemos visto la utilización simbólica de la vagina como un tótem del movimiento feminista mainstream.

Inspirado en un movimiento de resistencia frente al endoso de la violencia sexual por parte del Presidente Trump a través de su comentario grabado en el que este menciona “grab them by the pussy”, las representaciones simbólicas van desde versiones caricaturizadas de úteros a slogans como “This pussy grabs back”, convirtiéndose un reclamo del poder de nuestro sistema reproductivo y cuerpos en general.

Sin embargo, estas políticas del cuerpo están orientadas alrededor de una comprensión exclusivista de la condición de mujer.

Primeramente hay una relación obvia bajo la cual úteros, vaginas y la capacidad de procreación son elementos utilizados para definir nuestra feminidad. Por un lado, nadie excluiría a mujeres cisgénero por haber removido sus úteros u ovarios o por no dar a luz, mientras que mujeres transgénero son constantemente excluidas y objeto de transmisoginia por parte de feminismos cis-céntricos y sociedad cisgénero en general.

Comunidades de gente no conforme a las construcciones binarias de género quedan también excluidas de este entendimiento, hecho que responde en gran medida a la influencia de la Segunda Ola del Feminismo en la que muchos elementos centran al pene como el enemigo, como en la afamada cita de Andrea Dworkin que aparece en su libro Intercourse de 1987 en el cual expresa: “Violation is synonym for intercourse” / "Violación es sinónimo de coito”, afirmando que el sexo heterosexual apela a la violación.

Debido al proceso asociativo entre violencias de género y el pene que algunos hombres poseen, los hombres transgénero con vagina son claramente mas aceptados en muchos espacios de feminismo radical en relación a mujeres transgénero, como puede ejemplificarse mediante el caso del ahora extinto Michigan Womyn Music Festival  y su política de admisión transmisógina. 

Aunado al asqueroso esencialismo biológico, la propia estética de la vagina como un símbolo caricaturizado es problemática mas allá del ridículo de su condición sheer y rosa.

Históricamente, la representación de vaginas rosas ha estado asociada a nivel simbólico con la aparente pureza y pulcritud de la mujer blanca, mientras la representación de vaginas cafés con frecuencia se asocia a símbolos deleznables de impureza referentes a mujeres de complexión obscura, al grado de existir productos químicos de blanqueamiento de vagina que funcionan bajo la misma premisa que los populares productos para blanquear la piel en otras partes del cuerpo.

Las políticas del cuerpo en el marco del feminismo resultan ineficientes y particularmente poco interesantes mientras estas no reconozcan las jerarquías raciales y políticas racializadas de aceptación-deseo. 

Mujeres No-blancas socializan bajo los términos de una construcción en la que son menos apreciadas que las mujeres blancas e incluso en el contexto de mujeres de color existen jerarquías coloristas bajo las cuales las mujeres de piel mas obscura son consideradas menos atractivas y menos valiosas.

Aquí el caso de Amber Rose, quien basa su feminismo en las políticas del cuerpo y su experiencia como stripper. Su Festival Slutwalk afirma y promueve la libertad sexual y los espacios seguros para la mujer; Una celebración a la agencia de la mujer para vestirnos como nos plazca, para tener sexo consensuado cuando queramos, estando libres de estigmas y violencia en nuestra contra por las decisiones que tomamos.

De forma predecible, a nivel social generalizado Amber Rose ha sido criticada por ser madre y continuar posando desnuda o con ropa que revela partes de su cuerpo.

Por otro lado y de manera también predecible, ella ha sido criticada por parte de muchas feministas ya que su forma de afirmar el feminismo radica en el propio cuerpo y en el comportamiento sexual, como si las políticas de género que emergen de la participación directa en trabajo remunerado a través del sexo o el ocupar una forma de sexualidad cosificada fueran motivo de invalidación.

Recientemente, al promover la tercera edición de su Festival ella publicó una foto en la que aparece con un bikini top y una bata, pero con la parte inferior descubierta, revelando su vello púbico. 

Yo personalmente quedé gratamente sorprendida al saber que ella tenia vello púbico, considerando que se ha socializado la idea de que las mujeres debemos sentir avergonzadas de ello y removerlo por completo.

De nuevo, Amber Rose fue puesta en la “guillotina” de muchas feministas quienes no entienden el por que ella tiene que desnudarse en el nombre del “feminismo”.

Dada la fijación genital del feminismo mainstream acentuada desde el inicio del 2017, el nivel de hipocresía es confuso. Las mujeres debemos reclamar nuestros cuerpos y como feministas debemos apoyar la autonomía del cuerpo de la mujer, entonces, es Amber Rose una “mala feminista” por centrar su experiencia en el cuerpo y sexualidad?.

Estas políticas de respetabilidad misógina se encausan a la discusión de raza, considerando el hecho de que la mayor parte de sus críticas previenen de mujeres blancas, partiendo de premisas que no cuestionan la substancia de su feminismo sino se enfocan en la desnudez mostrada en sus selfies.

Mientras Emma Watson puede cruzar la linea segura de las “fotos provocativas” en el nombre de la estética y moda sin que se cuestione su “credencial de feminista”, o Lena Dunham puede jugar con la desnudez como un artefacto performático en sus rutinas de comedia y seguir siendo "una voz líder del movimiento feminista en nuestra generación", Amber Rose es dibujada como un ser incapaz y falto de inteligencia para utilizar su cuerpo como un vehículo que empuja la agenda política del feminismo.

El feminismo de Amber Rose es criticable e imperfecto, justo como todos nuestros feminismos y así debe ser. Hay por ejemplo, algunas críticas útiles provenientes de mujeres Negras con respecto a la utilización de la palabra Slut, señalando lo complejo que es para nosotras el poder abrazar esa palabra dada la imagen estereotípica de Jezebel

Profundizando, su libro How to Be a Bad Bitch del 2015 ofrece consejos terribles que bien pudieron haber sido arrancados de una sección de la revista Cosmopolitan, incluyendo “joyas” que normalizan la infidelidad masculina (“los hombres engañan, punto”), construcciones que refuerzan la condición binaria “virgen-puta” al explicar porque algunas mujeres no practican sexo oral, pseudo-positividades sobre “el porque es importante sonreír” o el porque es “importante tener un amigo gay” dada la "aparente veracidad" de los estereotipos asignados a la homofobia.

Las políticas de respetabilidad sexual que intentan dictaminar cuales son las expresiones legitimas  dentro del marco feminista son misóginas dado que buscan definir los bordes de la expresión política de la mujer basados en estructuras sociales estandarizadas de la “decencia”.

Refutar a una mujer que utiliza su sexualidad para alentar a otras mujeres a sentirse cómodas consigo mismas mediante el argumento de “Ponte mas ropa” es casi adolescente, y desemboca en una adultez resentida que gana recompensas por parte del patriarcado.

Sin profundizar de lleno en el contenido de sus políticas, las críticas sobre Amber Rose giran entorno a la idea de que la desnudez no empodera a nadie y que el “feminismo” real no se trata de sexo, fallando en los alcances colectivos de nuestra liberación y pareciendo mas un intento frustrado que favorece al patriarcado.

Amber Rose no te esta forzando a ver las fotos que publica en las redes sociales, ni esta obligando a las mujeres a quitarse la ropa como camino único a la liberación. Ella esta abriendo espacio para una conversación acerca del porque las mujeres deberían sentirse cómodas haciéndolo en caso de que esa fuese su elección.

Entonces, que es lo que realmente te molesta de ella?

Zoé Samudzi es una feminista queer Africana, escritora y estudiante de doctorado en la Universidad de California - San Francisco.

Playlist a 34 grados. by Sociedad Cimarrona

Parece que entró formalmente el verano en el territorio Lenape ocupado, donde como sujetos coloniales racializados y de clase trabajadora el enfrentar problemas de salud mental es prácticamente una condición adjunta a nuestro código postal. El sol abre posibilidades tangibles en los imaginarios del oprimido y se agradece.

El espacio público brinda muy pocas concesiones, motivo perfecto para seguir alimentando el complejo industrial de prisiones en la república de De Blasio. De vez en cuando ocupar los parques y sonar música fuerte nos recuerda que los actos celebratorios en algunos casos se convierten en transgresiones políticas.

A 34 grados centígrados se genera este playlist irrestricto a cualquier criterio de validación mas allá del goce y todas sus consecuencias. 

October London, Ronnie Flex, Taylar Eliza Beth.

Sudor sin disculpas.

October London.

October London.

 

 

Benjamin Booker / Witness by Sociedad Cimarrona

En la “libreta” del registro histórico de la apropiación cultural y la comodificación, el Punk figura como una de las experiencias mas notables. Las hegemonías culturales lo asocian de manera directa con espacios sociales de población blanca de clase trabajadora, pero solo hace falta escuchar a Chuck Berry o Death para desmontar esa construcción miope y redefinir su genealogía. 

Aquí nos resulta estéril definir lineas divisorias entre el soul y rock, rock y r&b, punk y rap. Hoy suena Benjamin Booker y lo que se escucha es atemporal, crítico y afirmativo.

Witness es un reflejo del momento histórico en nuestra condición de sujetos coloniales. Una invitación a dejar de ser solo testigos.

 

"...Do you need another reason to get up

See how fast they turn when you’re looking up

They say your dangerous

Cancerous

Not to trust

Now everybody that’s brown can get the fuck on the ground..."